A 100 años del nacimiento del hombre que salió de prisión para gobernar un país: Nelson Mandela

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El 11 de febrero de 1990,  el líder sudafricano Nelson Mandela salió de la cárcel donde permaneció durante 27 años, tras su histórica lucha contra la segregación racial, hoy 18 de julio, se celebran 100 años del nacimiento del hombre que salió de prisión más humano. 


Mientras estuvo en la cárcel, su reputación creció y llegó a ser conocido como el líder negro más importante en Sudáfrica.

“La celda es el lugar idóneo para conocerte a ti mismo. Me da la oportunidad de meditar y evolucionar espiritualmente”, dejó escrito Mandela en uno de sus archivos más privados.

Tras salir de prisión se incorporó en las filas de su partido político para liderar la batalla por la democracia multiracial en Sudáfrica.

Encarcelado, estudió por correspondencia a través del programa externo de la Universidad de Londres, obteniendo el grado de Licenciado en Derecho.

En marzo de 1982, Mandela fue transferido de la isla de Robben a la prisión de Pollsmoor, junto con otros altos dirigentes de su partido Walter Sisulu, Andrew Mlangeni, Ahmed Kathrada y Raymond Mhlaba.

En febrero de 1985 el presidente Botha ofreció la liberación condicional de Mandela a cambio de renunciar a la lucha armada. Sin embargo, rechazó la oferta, haciendo un comunicado a través de su hija Zindzi.

“¿Qué libertad se me ofrece, mientras sigue prohibida la organización de la gente? Sólo los hombres libres pueden negociar. Un preso no puede entrar en los contratos”, afirmó el líder sudafricano.

En 1988, Mandela fue trasladado a la prisión Víctor Verster, permaneciendo allí hasta su liberación en febrero de 1990.

En 1994 fue elegido presidente de Sudáfrica en elecciones democráticas, con su llegada al poder acabó oficialmente con el Apartheid.

En la actualidad, Mandela es conocido como el hombre que salió de prisión más humano, el portal Newsweek en Español realizó una interesante entrevista al embajador de Sudafrica en México, Sandile Nogxina, quien trabajó con Nelson Mandela en sus años de gobierno y fungió como director general del Departamento de Minería y Energía de Sudáfrica:

—¿Quién fue Nelson Mandela?

—Nelson Mandela fue, primero que todo, hijo de sus padres y después alguien que se convirtió, debido a las circunstancias de su tiempo, en el padre de su patria, en el símbolo de una Sudáfrica diversa, pero unida.

—¿Cómo definiría su carácter?

—Mandela tenía un carácter muy fuerte, exhalaba autoridad y tenía una presencia tal que cuando entraba a un lugar se le podía sentir. Era alguien que, una vez que estaba determinado a hacer algo, lo dirigía por cualquier medio y lo llevaba hasta el punto de concluirlo.

“Él nos hacía creer que no había nada imposible si nos fijábamos la meta, y por supuesto, él era la evidencia misma de eso”.

—Usted trabajó estrechamente junto a él durante sus años de gobierno, ¿lo consideraba, más que un jefe, un amigo?

—¿Sabes? Cuando tú trabajas con alguien, hay ocasiones en las que tú mismo pierdes de vista al hombre y lo ves más como tu líder o como tu jefe, para mí era a quien tenía que rendirle cuentas por mi trabajo.

“Pero, sin duda, él era una gran persona, alguien con mucha simpatía que siempre que te veía te saludaba por tu nombre y mandaba saludos a tu familia haciéndote sentir que, sin importar cuál era tu puesto, tú contabas.

“Para ser el personaje que era, sabía que yo tenía una familia, que cuando salía de mi trabajo me iba a casa a verla, y él me preguntaba por ellos, algo que hace, más que un buen amigo, un gran líder con un don único, el de la humanidad”.

—¿Cuáles considera que fueron los momentos clave de su vida?

—El primero, cuando como miembro del Consejo Nacional Africano, el ANC, él junto con sus camaradas le inyectó el radicalismo al ANC convirtiéndolo en una organización política radical, para después volver a transformarla en la resistencia pasiva por la libertad.

“El segundo fue el tiempo en el que  permaneció en prisión por 27 años trabajando y viviendo en condiciones de mucha dificultad, bajo circunstancias que realmente lo pusieron a prueba y que luego le permitieron salir y asumir un poder que no utilizó para vengarse de aquellos que lo habían encarcelado por esos años; en vez de incitar a Sudáfrica negra a salir y matar a los blancos y mandarlos de vuelta al mar por donde llegaron, él los abrazó como ciudadanos africanos.

“El tercer momento fue cuando después de que ganó las elecciones por mayoría de votos creó el Gobierno de la Unidad Nacional, al que invitó a todos los partidos que perdieron las elecciones, incluyendo al partido que fue responsable del apartheid en Sudáfrica, para que se unieran y formaran dicho gobierno”.

—¿Y sus contribuciones en la lucha por la libertad y la protección de los derechos humanos?

—Él permaneció, incluso poniendo en peligro su vida y renunciando a su libertad, en contra del régimen del apartheid, y no como una ganancia personal, sino para asegurar que las generaciones futuras en Sudáfrica pudieran disfrutar los derechos humanos básicos.

“Entonces la violencia estaba consumiendo a Sudáfrica y el hecho de que cuando salió de la prisión no quiso seguir con una lucha armada, sino que a cambio les dijo a aquellos que estaban luchando en ambos bandos tomaran sus armas y las lanzaran al mar y que se abrazaran unos a otros como hermanos, fue el reconocimiento de la vida como un aspecto básico de los derechos humanos.

“Pero, además todavía va más lejos, él reconceptualizó la democracia; las formas tradicionales de la democracia dictan que cualquiera que gana debe ejercer el poder, no dictan que aquellos que han ganado deben compartir el poder, pero él lo compartió para garantizar la paz y la estabilidad de su país”.

—Mandela decía que los héroes son los que firman la paz y la construyen, ¿en ese sentido fue un héroe?

—No hay duda de ello, salió libre y mantuvo en alto la cabeza y el corazón en medio de la opresión; asumió el poder y no lo utilizó para vengarse, él, sin traicionar su memoria, perdonó e incluyó a su enemigo y lo convirtió en su amigo a través de la reconciliación.

“Si bien es cierto que Mandela luchó casi toda su vida por la democracia, una vez lograda, la paz se convirtió en su prioridad”.

—¿Cómo ocurre dicha reconciliación entre los blancos y negros?

—En Sudáfrica nosotros tenemos una filosofía ubuntu, que ha sido la marca de la vida tradicional de nuestro país. Mandela utilizó este principio para guiar sus programas políticos: “Yo soy porque tú eres”, y desde ese punto el hecho de que yo sea diferente a ti no me hace un ser humano inferior y ambos podemos existir solamente de forma armoniosa, uno junto al otro, si reconocemos nuestras diferencias, si las celebramos, pero si también reconocemos nuestra humanidad común.

“Desde el punto de vista filosófico, esa fue la base bajo la cual se construyó la reconciliación de Sudáfrica; desde el punto de vista político, fue la realización de los sudafricanos blancos de que ya no tenían ningún otro lado a donde irse, ellos dejaron sus países de origen hace muchos muchos años, con los que ya no tenían nexos y ahora se habían convertido en una tribu blanca de África y, por tanto, debían su ser y su lealtad al mismo suelo que los africanos indígenas negros en el que ellos vivían, por eso el proceso de la reconciliación en Sudáfrica”.

—Según Mandela, las personas debemos ser amos de nuestro destino y capitanes de nuestra alma, ¿27 años en prisión le permitieron serlo?

—Sí, sin lugar a duda. Él fue el amo de su propio destino y capitán de su propia alma porque estuvo cautivo en cuerpo, pero su mente y su alma permanecieron libres y volaron aún sin permiso”.

—Dicen que el tiempo de crisis es tiempo para crecer, ¿lo fue entonces para Nelson Mandela?

—Definitivamente el tiempo es una medicina maravillosa, tiene el efecto de sanar, pero claro, eso depende del individuo. Mandela lo tomó no solo para sanar, sino como una oportunidad para comprender que el camino no era el de la venganza en contra de los blancos sudafricanos que oprimieron por años a su pueblo, sino el del perdón; él entró lleno de rabia a la cárcel y salió más sabio.

—Él habló de la urgente necesidad de reconstruir una sociedad destrozada durante el apartheid para que los sudafricanos pudieran construir su propio destino, en ese sentido ¿cuál fue su aporte en la superación de la pobreza?

—Si damos una mirada a los programas y políticas de la Sudáfrica posapartheid, se reconocerá la centralidad de la creación de una sociedad igualitaria que, por lo tanto, implicaba la necesidad de reenfocar las injusticias del pasado, incluso la Constitución misma implicaba la participación del Estado que debería tomar medidas correctivas para volver a analizar los desbalances del pasado.

“Tales desbalances incluyen las injusticias sociales y económicas como la pobreza, porque la pobreza en Sudáfrica estaba a la par de las injusticias raciales, es la parte negra la que estuvo abyecta y sujeta a la pobreza porque el apartheid les negaba sus derechos a participar en la economía del país, excepto como mano de obra barata.Varios programas se adoptaron para ello, y como ejemplo está la política de acción afirmativa, el departamento para la mujer y el Black Economic Empowerment, BEE, de la raza negra, que básicamente garantizaba que los negros sudafricanos, las mujeres y la gente discapacitada tendrían preferencia para las actividades de negocio y oportunidades económicas en Sudáfrica”.

Foto de portada por: Confilegal

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